Nunca
entendí por qué:
no
podía ser INDIO, VALLE, INFANTIL y que me lo dijeran como un insulto despectivo
no
debía reír, pero sí arrugar la cara de enojo cuando la situación seria se
complica
de
tanto cuestionarlo y pensarlo entendí que estaban equivocados:
porque
no solo puedo, soy INDIO porque lo llevo en la sangre y primero lo fui antes de
que intentaran hacerme creer que no, también me puedo llamar originario, VALLE
porque de ahí vengo, ahí nací, y si cambié no lo hice con intención, INFANTIL
porque así sonrío más, juego más, perdono más y más a menudo me pregunto y
pregunto ¿por qué?
porque
no solo puedo, también debo y tengo el derecho a reír cuando hay que ser
serios, pues la seriedad de las cosas no implica la falta de humor, además, lo
que soy, de donde vengo y mi manera de ser (indio, valle e infantil) me exige y
me enseñó que reír es mi herramienta para vivir, sobrevivir, luchar, y
defenderme de los que desde siglos llegaron, se hicieron poderosos y me
inventaron la historia de que no es así, para seguir con su poder que nos
oprime.
ni
campesin@s, ni pobres, ni flac@s, ni gord@s, ni barbud@s, ni cabellud@s, ni
enan@os, ni nenitas, ni mujercitas, ni machonas, ni llorones/as, ni cabesud@s, ni payas@s, ni cachafas, ni
guarang@s, ni conformistas, ni cachaquer@s, ni infieles, ni promiscu@s, ni ignorantes, ni vyr@s, ni calentones/as,
ni hacer si no sabemos, ni sin metas, ni rebeldes, ni desobedientes, ni que cosa más, seamos como; somos, queremos
ser, sentimos y nos hace alegres, no como: dicen, hay que ser, debemos ser.