21 oct 2011

luego de lecturas y lecturas en internet - los medios y la prensa

PREGUNTA DEL MILLÓN..!! Quién es más peligrosa. la policía que tiene más armas que formación. la chacarita que está sumida en la pobreza, que más conoce de hambres y persecuciones que de reales acompañamientos. la Universidad con estudiantes que creen que nada tienen que ver con la realidad que les rodea y poco discuten y ninguna propuesta surge desde sus aulas, más que acusar y sentir temor de lo que todos somos responsables. la prensa que más que investigar o informar lo que hace es acusar y buscar culpables como un juez que no escucha ni atiende a las pruebas..??
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No para muchos es sencillo reconocer el dolor, las dificultades, las necesidades, los sufrimientos y las luchas diarias de otros, sin tener que vivenciarlos o presenciarlos. Por eso a muchos es fácil: acusar a los trabajadores de la calle, molestarse por las movilizaciones campesinas, quejarse por la presencia de los indígenas en las plazas, y decir NO al voto de los paraguayos en el extranjero.  
El hambre, la rabia, la sed, el cansancio, la agresividad, la violencia, no vienen solos, y uno no es el único responsable de su realidad...los somos todos..!! pero pocos se hacen cargo.
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Pregunta existencial: el mundo es una mierda que me hace ser una mierda..?? o yo hago que el mundo sea una mierda..?? ¿qué hago en este mundo lleno de mierda? ¿qué hice, qué hago, cómo hago para limpiar tanta mierda..??
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Será una avión, no es un ave, es una pájaro...? noo, es la prensaa..!! hoy se ve a la prensa como el super mán, que pretende disminuir la violencia con más violencia..!! la ciudadanía, las organizaciones, los jóvenes, y las acciones cotidianas por el bien común ya no existe para la prensa, solo ellos, y a no ser que haya una interesada empresa con supuesta responsabilidad social, que pague "la buena noticia del día" como si fuera difícil encontrar..!!

18 oct 2011

La escuela más antigua; la sociedad y su gente

En la vida siempre hay algo o alguien que nos enseña cosas, cada vez aprendo algo más de mi, y de la escuela más antigua; la sociedad y su gente. Con un grupo de estudiantes de la universidad, hablábamos de lo mismo, pero le llamábamos “La otra Universidad” que es donde aprendíamos muchas otras cosas más, que no lo hacíamos en la universidad formal, la reconocida como “La alta casa de estudios”. Considerábamos y considero que los maestros son a la gente común, las organizaciones, los movimientos, nuestras familias, amigos, compañeros, y otros más que sin ser profesionales portando el cartón llamado título, nos enseñan un sinfín de cosas. Las materias se toman en el día a día, y uno escoge en cual estar, pero muchas veces solo estamos y aprendemos o desaprendemos ahí, sin escoger y sin darnos cuenta. Las clases se dan en la calle, la cancha, los buses, la casa y muchos otros espacios que no tienen cuatro paredes, pero sí, un sin número de expresiones visibles y abstractas que encierran y abren un espacio de aprendizaje. Los temas son variados, e incontables, desde lo que significa ser un buen amigo, lo que se entiende por humanidad hasta como destruimos el mundo, nuestro mundo. Las metodologías son la mayoría de las veces prácticas, practicamos a ser políticos con un grupo de amigos al decidir qué hacer en el día, vemos un caso de violencia en la casa vecina, observamos acontecimientos de otros lugares en los canales de televisión y las analizamos, entendemos lo que significa el esfuerzo cuando no hay que comer en la casa, y los padres no llegan del trabajo. El examen siempre es oral y práctico. Las notas no siempre se expresan en números, pero generalmente es más fácil reconocer los números.   Si aprobamos o no para pasar de un curso a otro, de una etapa a otra solo hay recuerdos, aprobaciones y desaprobaciones de otros y los nuestros.  Quiénes califican nuestro aprendizaje, pues nuestra propia conciencia y las consecuencias de nuestras propias acciones en cada práctica, a veces las de otros, pero lo que muchas veces no tenemos, es una hoja de examen, y una libreta de calificaciones, para saber de nuestros resultados, si nos aplazamos, para no volver a repetir errores. Solo el más atento reconoce y reflexiona sobre sus propios errores y aciertos, para que en la siguiente práctica los errores no sean los mismos y los aciertos sean mayores.

11 oct 2011

Ante los conflictos y las contradicciones

Es imposible que alguien no se contradiga. Empezando por, muchos y mucho hablamos pero poco hacemos. En la vida tenemos tantos ámbitos donde compartimos, vivimos, hacemos, decimos, aprovechamos o desperdiciamos. Hoy podemos decir estar a favor de la vida, pero no dejamos que otros vivan su vida. Mañana podemos decir que defendemos los derechos, pero nos molesta que otros piensen diferente. A veces podemos decir que queremos una educación mejor, pero no nos atrevemos a salir de las aulas, de las notas y de las asistencias. Muchas veces podemos pensar que no se debe matar, pero preferimos juzgar, encerrar, callar, preferimos creer que no se puede. Varias veces nos alegramos de la victoria de otros y por presenciarlos y festejar con ellos decimos ser patriotas, pero no queremos tener tiempo para organizarnos, para decidir, y preferimos tirar la botella por la ventana. Cuantas veces decimos que hay que cambiar, pero preferimos la normalidad, la estabilidad, la seguridad. Nos sorprende que haya tanta delincuencia y violencia, pero pagamos por ver sangre, peleas, suciedad, desnudez, morbosidad. Le contamos a todo mundo que juntamos dinero para ayudar a los más necesitados, pero no dejamos que reclamen sus derechos. Pedimos más espacios, más participación, más expresión, pero en las universidades no dejamos pintar, no dejamos gritar, no salimos de las aulas. Criticamos el autoritarismo, pero permitimos que otros decidan por nosotros. Queremos cosas grandes, pero no queremos escalar. Buscamos respuestas pero no nos preguntamos.
 

Es imposible no contradecirnos, pero es posible disminuir nuestras contradicciones, es posible reconocer nuestras contradicciones. Requerimos tener voluntad para ello, y así poder cuestionar y cuestionarnos, en lo que decimos y hacemos. No somos dueños del mundo, muy pocas veces de nosotros mismos, pero somos parte de lo que sucede, lo importante es buscar ser coherentes.